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¿QUÉ DECIMOS CUANDO HABLAMOS? (2ª parte)

 Respuesta a Argumentaciones patriarcales sobre el lenguaje

Con la incorporación de las mujeres al mercado laboral, la realidad social cambia por lo que hay que determinar cómo nombrar estas nuevas realidades. Es por ello que en 1995 el Ministerio de Educación redacta la Orden de 22 de marzo de 1995 por la que se adecua la denominación de los títulos académicos oficiales a la condición masculina o femenina de quienes los obtengan (BOE 74/95 de 22 de marzo de 1995). A continuación veremos las diferencias que se establecen a la hora de aplicar el femenino o masculino a determinadas profesiones. 

a)  Feminización de los términos siguiendo la tendencia general del español (-o para el masculino y -a para el femenino):
              técnico técnica
              arquitecto arquitecta
              podólogo podóloga
             agrónomo agrónoma
 
Con lo expuesto anteriormente, ¿qué pasa con médico/médica, abogado/abogada, sargento/sargenta? Dependerá de la actitud de la comunidad hablante. Lo que se da es un rechazo de la forma femenina por razones de “PÉRDIDA DE PRESTIGIO”
—Más usado: La médico, la abogado, la sargento



b)  Los acabados en -or, femenino en -ora:
             pescador pescadora
             restaurador restauradora
             director directora
             traductor traductora
             interventor interventora

c)  Los acabados en -ero forman el femenino en -era:
            fontanero fontanera
            portero portera
            ingeniero ingeniera

d) Los que terminan en -ario hacen el femenino en -aria:
            comisario comisaria
            empresario empresaria
            funcionario funcionaria 

e) Los acabados en -ente adoptan la terminación -enta, aunque en algunos casos se acepten las dos opciones:
             asistente asistenta
             presidente presidente/ presidenta
             gerente gerente-gerenta*
             Excepción: DIRIGENTE, ESCRIBIENTE
                                el dirigente la dirigente
                                el escribiente la escribiente 
f) Los terminados en -ante son, en su mayoría, invariables para ambos sexos
             delineante, cantante, fabricante
             Excepción: PRACTICANTE/PRACTICANTA, GOBERNANTE/GOBERNANTA (se da  asimetría semántica, es decir, tiene definiciones diferentes en función de si es en masculino o en femenino).
g) Los terminados en -ista son invariables para los dos sexos, por ejemplo:
             dentista, ebanista, periodista, ciclista
             Excepción: MODISTO (resistencia de hombres a ser llamados por nombre en femenino) = MAYOR PRESTIGIO

i) Los terminados en -ta, -tra son invariables:
             terapeuta, astronauta, psiquiatra

j) Muchos de los terminados en -l se han mantenido con una única forma para el femenino y el masculino, sin razón que lo justifique:
             albañil, fiscal, coronel, cónsul

   En otros se ha creado un femenino paralelo añadiéndole -a a la forma masculina:
             concejal concejala
             bedel bedela
             edil edila
             oficial oficiala

K) En los terminados en -e encontramos vacilación a la hora de crear el femenino, ya que en cada caso se ha adoptado una solución distinta. Por ejemplo:
             conserje conserje
             jefe jefe/jefa
            alcalde alcaldesa
 
l) Los terminados en –ez, tiene género gramatical femenino:
             la nuez, la candidez, la esbeltez
             Excepción: el juez
             ¿Cómo ha resuelto la RAE?
             el juez la jueza (sin embargo, a día de hoy seguimos escuchando "la juez", aunque sea incorrecto)

Así pues ya que  la palabra juez tiene género gramatical femenino, siguiendo la norma habría que aplicar la juez para denominar a los hombres que ostentan estos cargos. Sin embargo éstos se opusieron a ser nombrados con una palabra en femenino y la RAE lo resolvió masculinizando una palabra que tenía género femenino. Lo mismo ocurrió con la palabra modisto. 


Si da igual que te nombren en femenino o en masculino ¿por qué a los hombres no les dio igual? ¿por qué a las mujeres sí les tiene que dar igual? ¿Acaso las normas no son iguales para todo el mundo?. Es evidente que no.




m) Profesiones feminizadas
             enfermera
             azafata
Hombres en estas profesiones:
             enfermero/ ATS/DUE enfermera
             azafato/ auxiliar de vuelo azafata
 Material extraído de: Guía para un uso igualitario del lenguaje administrativo. Marta Concepción Ayala Castro. Susana Guerrero Salazar y Antonia Mª Medina Guerra. Diputación de Huelva. Área de Igualdad.

Imágenes: Campaña ¡No tiene nombre! Diana Raznovich. Textos: Elena Simón Rodríguez


¿QUÉ DECIMOS CUANDO HABLAMOS? (1ª parte)

Respuesta a Argumentaciones patriarcales sobre el lenguaje 

La argumentación que esta profesora hace sobre el uso del lenguaje es muy común cuando se entiende desde una perspectiva patriarcal o machista. Como agentes de igualdad nos encontramos frecuentemente con este argumentario plagado de estereotipos sexistas que muestran un lenguaje que invisibiliza al 51% de la población mundial, es decir, las mujeres. A continuación paso a exponer una serie de hipótesis con las que trabajo para mostrar la otra cara de la moneda. 

HIPÓTESIS:
¡Se hace un uso sexista del lenguaje
¡Las razones del uso sexista del lenguaje responden única y exclusivamente a una ideología machista (valoración de lo masculino/ infravalorización de lo femenino) en lugar de a razones estrictamente lingüísticas.
¡El uso de estas razones se asume, se automatiza y no se cuestiona.

El lenguaje es una capacidad desarrollada por el ser humano que nos permite abstraer, conceptuar, comunicar y relacionarnos. En definitiva, entender el mundo. Actúa como vehículo de nuestros pensamientos por lo que el lenguaje no es neutro y está en constante evolución. Así pues el lenguaje nos sirve para poder representar una realidad, de la que podemos hablar sin necesidad de que se esté dando en ese mismo momento. Por lo que podemos hacernos una representación mental de una realidad. Por tanto, si el lenguaje no es fiel a la realidad que representa perderá su función principal.

Hagamos un experimento. 

A continuación te voy a decir una palabra, coge papel y lápiz y dibuja lo primero que te venga a la mente, sin pensarlo mucho. ¿Lo tienes todo?. La palabra es "TELÉFONO". Si esto lo haces con más gente, seguramente los dibujos de la palabra "teléfono" serán diferentes. Y si lo hiciéramos en el s.XIX el dibujo distaría mucho del que haríamos ahora, incluso del que hubiéramos hecho en los años 90. 




En castellano las palabras tienen género femenino (María trabaja como investigadora) y masculino (Pedro trabaja como investigador) de manera específica. El problema surge cuando se utiliza el género masculino como genérico (En la Prehistoria el hombre (= ser humano/ mujeres y hombres) vivía en las cuevas). Si seguimos esta misma argumentación, se podría utilizar una palabra en género femenino para representar a hombres y a mujeres (Buenas tardes a todas, y aquí que se incluyeran a ellos y ellas). Sin embargo, seguramente habreis experimentado el que un hombre levante la mano y diga "y a todos, y a todos!!". Ya que no se les ha enseñado a verse nombrados con una palabra en femenino.
 



 Las razones para no nombrar a las mujeres en el lenguaje no responden a criterios lingüísticos, sino más bien sexistas. Veamos las razones:
1. ORDEN ALFABÉTICO: en el dicccionario las palabras están ordenadas por orden alfabético, en principio porque en su terminación la -o se coloca antes de la -a (ej. aarónico, ca). No es lógico que se coloque la terminación en masculino en primer lugar ya que en el alfabeto la a se encuentra antes que la o.

2. Género de sustantivos a veces no coincide con el sexo de la persona a la que designa
¡- Palabras con género masculino para hombres y mujeres
—      Personaje/ bebé/ ser
¡- Palabras con género femenino para hombres y mujeres
—      Persona/ víctima/ criatura
¡- Palabras únicas para ambos, artículo determina el género
—     el testigo/la testigo, el colega/la colega, el artista/la artista

3. Las definiciones de las palabras en el diccionario de la RAE, por ejemplo, distan mucho de ser fieles a la realidad. No atendiendo a razones lógicas sino sexistas, una vez más.
žHOMBRE
¡1. m. Ser animado racional, varón o mujer.
¡2. m. varón (‖ ser humano del sexo masculino).
¡~ público.1. m. El que tiene presencia e influjo en la vida social.
¢
ž 
MUJER
¡1. f. Persona del sexo femenino. 
~ pública.1. f. prostituta.

Por poner otro ejemplo de definición sexista es la siguiente. Sorprende por lo de "especialmente el padre". Si se muere éste eres más huérfano/a?.
- huérfano/a: Dicho de una persona de menor edad: A quien se le han muerto el padre y la madre o uno de los dos, especialmente el padre.  


Para mañana contestaremos a las argumentaciones sobre las profesiones y cómo nombrarlas cuando son ocupadas por mujeres y hombres y viceversa.


Argumentaciones patriarcales sobre el lenguaje


Buenas,
En nuestro correo electrónico ha llegado esta carta que queremos compartir ya que el tema del lenguaje es una bandera muy usada para quienes están en contra de que a las personas se las llame por su nombre. Desde la oficina de igualdad queremos compartir esta carta ya que hay gente con estos mismos planteamientos. Nuestra intención es plantear una argumentación respetuosa para utilizar un lenguaje que represente la realidad, que para eso está.
Así mañana colgaremos nuestros argumentos. Hoy os dejamos que reflexioneis sobre lo que dice esta profesora.




Carta de una profesora. No creo que los políticos lleguen a entenderla.

Está escrito por una profesora de un instituto público. CONTRA LA TONTUNA LINGÜÍSTICA, UN POCO DE GRAMÁTICA BIEN EXPLICADA

Yo no soy víctima de la LOGSE. Tengo 50 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política. En párvulos (así se llamaba entonces lo que hoy es "educación infantil", mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente: la A de "araña", la E de "elefante", la I de "iglesia" la O de "ojo" y la U de "uña". Luego, cuando eras un poco más mayor, llegaba "El Parvulito", un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto. Eso sí, en el Parvulito, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos.

En Primaria estudiábamos Lengua Española, Matemáticas (las llamábamos "tracas" o "matracas") Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Plástica (dibujo y trabajos manuales), Religión  y Educación Física. En 6º de Primaria, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de "b en vez de v" o cinco faltas de acentos, te suspendían.

En Bachiller, estudié Historia de España, Latín, Literatura y Filosofía.
Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las "Coplas a la Muerte de su Padre" de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda...

Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección. Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura.
Y... vamos con la Gramática.

En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es "atacante"; el de salir es "saliente"; el de cantar es "cantante" y el de existir, "existente". ¿Cuál es el del verbo ser? Es "ente", que significa "el que tiene entidad", en definitiva "el que es". Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación "-nte".

Así, al que preside, se le llama "presidente" y nunca "presidenta", independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.

De manera análoga, se dice "capilla ardiente", no "ardienta"; se dice "estudiante", no "estudianta"; se dice "independiente" y no "independienta"; "paciente", no “pacienta"; "dirigente", no dirigenta"; "residente", no "residenta”.

Y ahora, la pregunta: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son "periodistos"), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española ? Creo que por las dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).

No me gustan las cadenas de correos electrónicos (suelo eliminarlas) pero, por una vez, os propongo que paséis el mensaje a vuestros amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no "ignorantas semovientas", aunque ocupen carteras ministeriales).

Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el ma quini sto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!

¿Anuncios "de contactos" o negocio sucio?

La crisis económica y de lectores en la que se ven inmersos los medios de comunicación de prensa escrita no puede ser una excusa. Pese a que los datos de beneficios son abrumadores, algunos medios sobreviven sin publicar anuncios de contactos, como Público que renunció a ellos desde sus inicios. El eufemismo es ya de entrada pernicioso porque los anuncios de contactos son en realidad, clara y llanamente, anuncios de prostitución. La libertad individual de las supuestas anunciantes y la libertad de prensa que esgrimen los distintos diarios que los publican se tambalea cuando salen a relucir las cifras de ingresos que reciben por esta vía (40 millones de euros anuales) y cuando se descubre que detrás de la mayoría de estos anuncios no hay personas sino redes ilegales de prostitución y trata.

El golpe que ha dado recientemente el Gobierno atacando a estas redes de anunciantes dejando en suspenso momentáneamente el debate sobre la prohibición de los propios anuncios, ha sido muy celebrado por algunos tabloides pero no les exime de la responsabilidad de dar cabida, eco y, sobre todo, de lucrarse a través de un medio que, como ha expresado la Ministra de Igualdad, Bibiana Aído, atenta contra la dignidad de las personas y banaliza la prostitución.

En efecto, es ilógico que lo que se condena en las páginas de noticias se publicite algunas páginas después y las voces de los editores que piden que se apueste por la autorregulación en lugar de por la prohibición, pecan de falsa ingenuidad porque cuesta creer que vayan a renunciar a tan jugosos ingresos por voluntad propia o por ética profesional, cuando no lo han hecho ya, pues hasta la fecha, muchos de los diarios no sólo no han renunciado sino que tampoco han implantado ningún tipo de medida de control y filtrado de estos anuncios.

Sorprende que este caso genere tanto debate cuando ya existen prohibiciones de anuncios como los de tabaco o bebidas alcohólicas de alta graduación, que no han llevado a la ruina, de hecho, a nadie por el momento. Mucho me temo que de nuevo en esto encontramos un sesgo de género, una mirada cínica e hipócrita; la doble moral de los que se indignan pero cobran -y pagan, el sábado noche-, adalides de la más enérgica repulsa en los días de guardar.